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lunes, 26 de marzo de 2012

ARENAS MOVEDIZAS.


Ayer se produjo en Andalucía el cambio que much@s veían venir, la Comunidad entera cambió de hora con la misma disciplina que el quiosquero de Picadilly Square; perdonen la carga irónica de la frase, pero alguien se olvidó durante estas últimas semanas de que, al igual que la gran colonia inglesa acogida en este sur del norte o norte del sur, como prefieran, quizás conducir por la izquierda comprenda una opción tan plausible y aceptable como otras tantas, desde el respeto democrático siempre.

Y si es de tiempos y direcciones de lo que toca hablar, no es más que evidente que el PSOE, aunque tarde y con sudores en la frente, consiguió eludir el atasco y emparejarse con un PP que se creía dueño y señor ya de la A-92, que tantas veces criticó un día, todo hay que decirlo. Tan rápida, fervorosa y orgásmica era la carrera por el poder que, al final, una señora de uniforme verde los tuvo que parar en el arcén, y allí los tiene esperando.

Bromas sin gracia a parte no es mi cometido (ni ganas que tengo, recuerden que soy más andaluz que el palo de la bandera) el analizar los datos, el PSOE pierde, el PP no gana tanto como esperaba e IU vuelve a una posición que hace mucho que no ocupaba, si es que llegó a tenerla alguna vez en la política andaluza y nacional, la de árbitro. Quisiera centrarme en las reacciones, las que observo son sencillas, un@s critican o alaban el anacrónico feudalismo del PSOE andaluz, otr@s obvian o atacan el palpable caciquismo del PP andaluz y tod@s olvidan que quien tiene la sartén por el mango es IU, de Andalucía, y que viva mi tierra y su idiosincrasia, miarma.

Y me reservo el último párrafo para mi gran amigo Javi. Dice Escolar, no lo digo yo, que ayer una pancarta dejó de abrirse en la “celebración” del PP en la calle San Fernando, lo pongo entre comillas porque aquello era más triste que Curro sin Technicolor. “Gracias Andalucía” dictaba el cartel comercial pues no pasaba de la publicidad, no se enseñó porque no tocaba, se ganó pero no sirve para nada y Andalucía ya daba igual. Cuando lo que importa es el líder y no los ideales, la cara pero no las bases, estas se acaban diluyendo, como una escultura de un hombre endiosado encima de arenas movedizas.





(Artículo publicado en iWrite Magazine)

lunes, 19 de marzo de 2012

¿Dónde están los poetas andaluces de ahora?


(ARTÍCULO PUBLICADO EN iWrite Magazine)

Alberti dixit:

¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?
¿Qué miran los poetas andaluces de ahora?
¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?

Y el bueno de Rafael se quedó sin respuesta, pues no entendía que el listón que dejaba su generación era tan alto, tan infranqueable, que la alargada sombra de su presencia oscurecería, casi un siglo después, la definición de ser poeta y andaluz a la vez. No me subestimen los que tuvieron a bien nacer de Despeñaperros para arriba, no es cuestión geográfica la que me trae hoy a manchar el blanco puro del papel virtual; la crítica va para el reflejo de cada uno, de los que saben entrelazar rimas con sueños y de los que, en vago intento, sueñan rimar sabiduría entrelazada.

No es casualidad utilizar al gaditano más ilustre, permítame el despiste maestro Falla, para conmemorar el bicentenario de la primera carta magna made in Spain, La Pepa para los amigos. Y es que desde aquel movimiento revolucionario ha llovido mucho pero quizás no ha empapado tanto…

Doscientos años después, que se dice pronto, seguimos en el mismo sitio que estábamos, castas y castas de españolitos nos hemos tragado el orgullo ante los que tuvieron a bien nacer de Los Pirineos para arriba, ahora sí que el tanto es para la geografía. Esta “suerte de Pepe Botella” nos ha convertido en lo que somos, la generación mejor preparada de nuestra historia, la que sólo el futuro definirá como la Perdida, hoy vuelve a hacer sus maletas con una mano por delante y otra por detrás, entonando aquel Suspiros de España que la musa regaló a Álvarez Alonso y, saludando desde el aire, dándole la despedida a esta tierra muerta de reacciones e ideales.

Sorprende a la vez que altera que nadie se sorprenda, valga la “rebuznancia”, al ver hoy Las Cortes de Cádiz engalanadas de modernidad, manchadas de una democracia desgastada, y así nos luce el pelo. Hasta un minuto y medio han aplaudido a nuestro regio soberano, esos mismos políticos que enarbolan banderas en campaña y esconden la mano en legislatura, como se disimula la caspa con limón.

Son más importantes para algunos las conversaciones de barra de bar, los dimes y diretes y el deporte nacional del cotilleo, elija cada cual el tema que más guste o deteste y encontrará la respuesta a lo que mi humilde pluma quiere decir. Y nosotros, que nos sentimos mejores que nadie, que somos vanguardia ideológica, no somos capaces ni de escribir una mala rima que le quite el sueño a más de uno; los mejor preparados de todos los habidos y por haber, pasaremos a la historia por no tener memoria histórica, por no recordar que un día hubo personas que se dijeron BASTA, miraron su reflejo e hicieron que la calle sintiera fluir un VIVA LA PEPA abrasador. Ya nadie habla, nadie mira, nadie siente… ¿Dónde están los poetas andaluces de ahora?




martes, 14 de febrero de 2012

Terapia de Amor.


La jornada había sido larga en el viejo edificio del 14 Rúe del Percebe, donde la consulta privada del psicoanalista más reputado de toda la ciudad hacía las veces de vertedero intimista, frontón imaginado donde escupir toda preocupación incompatible con la conciencia. La habitación, en un ambiente sepia provocado por los interruptores con regulador de intensidad, estaba sumida en la misma calma que tienen todos los finales de jornada laboral. Tras recoger unos papeles, el licenciado se disponía a sacar una botella de vino blanco y dos vasos, escondidos a la curiosa vista de sus pacientes; escuchó la puerta sabedor de la llegada de su atractiva recepcionista, con la que compartiría algo del cariño que ya no encontraba bajo las faldas de su esposa. Pero esta vez no estaba sola, un intento de hombre, rubio y de estatura tan pequeña como la tesitura de unos timbales, esperaba en la penumbra con cara de extrema falta de amor por sí mismo y su gusto por las gafas de pasta.

-Ha llegado un paciente de última hora, Valentín Cupido Fernández.

-Parece grave, que pase.

La nerviosa figura se acercó hacia el centro de la habitación sin sacar sus manos de los bolsillos del pantalón y paseando un caramelo, quizás de miel, dentro de su boca.

-El Fernández no le pega mucho al resto de su nombre.

-Mi abuela materna enviudó siete veces, por causas ya prescritas.

-Interesante, tengo algo de prisa...

-Perdone que le moleste a estas horas doctor.

-Tranquilo, le cobraré el doble.

-Es un alivio.

-Póngase cómodo en ese sofá.

-¿Puedo quitarme los zapatos?

-Y las gafas si quiere. ¿Qué le preocupa?

-Todo empezó hace bastante tiempo, doctor. Pronto se convirtió en un constante azote que no salía de mi cabeza y, estos últimos días ya ni duermo; he perdido el apetito, sólo escucho canciones de Barry White y hasta estuve dos días sin hacer la colada, está siendo muy duro.

-Continúe, explíquese hombre.

-Pues verá, yo me dedico a una de las industrias más poderosas, la seducción.

-Nadie lo diría.

-Antes era más fácil enamorarse, ya sabe, no había televisores, la gente hablaba al llegar a casa con sus compañeros y se mantenía viva la llama más tiempo. Pero ahora, a parte de que hay parejas que rozan la treintena viviendo con sus padres, las cosas no me van igual, ya no consigo la efectividad de antaño y no sé si es que me estoy haciendo viejo o que perdí el atractivo, el gusto por lo romántico.

-¿Ha intentado informarse? Ya sabe, verse reflejado en otros casos, comparar...

-Es lo primero que hice y en qué mala hora, doctor... Consulté foros de Internet, blogs especializados, prensa rosa, amarilla y de todos los colores... Lo veo todo negro, cuando miro a la gente como lo estoy mirando a usted ahora mismo, les imagino unos cuernos virtuales encima de sus cabezas.

-Vaya, eso es interesante aunque no me sorprendería lo contrario.

-¿Voy a necesitar mucha terapia doctor?

-Dudo mucho que este caso corresponda a mi campo.

-¿Pero conoce el diagnóstico?

-Usted sólo padece una rotura de corazón.

-¿Y eso tiene cura?


GAME LOVER.


jueves, 9 de febrero de 2012

Episodios Empáticos Nacionales.



Hoy mi primo, ahorrándome un soporífero panfleto político para el blog y quizás en un ataque de genialidad, ha escrito esto en Facebook:
"¿Que los franceses nos tienen envidia? ¿De qué? ¿De los 5.000.000 de parados? ¿De una tasa de desempleo juvenil de más del 50%? ¿O de los salarios de mierda? ¿O de la jubilación a los 67? ¿O de los recortes en el estado de bienestar? ¿O puede que de nuestros casos de corrupción que se destapan a diario?"
Como sé que no me va a cobrar derechos de autor lo pongo aquí, que para eso es mi primo y lleva toda la vida riéndose de mí cuando quiere, sin que yo reciba ningún ingreso en mi cuenta corriente ni queja alguna salga de mi boca. Bromas familiares que no le importan a nadie a parte propongo un ejercicio de empatía, que quizás sirva de cura de humildad para el público en general, y de suculenta dosis irónica para mi ego en particular, todo hay que decirlo. 
Pongamos que aquí, debajo de los Pirineos donde sale el sol por Antequera, se organizaran grandes eventos deportivos cada año (con todos mis respetos al ajedrez); quizás una vuelta en monopatín por el ancho y basto páramo castellano o el torneo de pimpón más característico del globo, si no el más importante. Pongamos que nosotros inventáramos el campeonato europeo de brisca y que nuestro patrio carácter, llevado al tópico, se basara en elegancia, buena cocina y un gusto gigantesco por la cultura. Por último, pongamos que de repente sin que nadie nos avisara, llegaran Astérix y Obélix con sus trenzas largas y le ganaran a Mortadelo y Filemón en todo lo antes comentado... 
-¡Esto es intolerable! ¡Aquí hay pócima mágica escondida!-
-Hay que hacer algo y sabemos lo que es, les vamos a dar donde más les duele. Ellos, que ahora son más guapos, más listos y preparan mejor la paella se van a enterar de lo que vale un peigne. Saquemos nuestra mejor arma, usemos su falta de humor. No saben reírse de sí mismos, nunca han sabido y en eso nosotros somos los mejores por naturaleza.-
-¿Y cómo lo hacemos?-
-Ya lo hicimos. Salid a las calles y resucitad a la Pepa, es simple, sólo hay que ponerle el casco de Gila y buscar el número de teléfono de la Bastilla.-
-¿Y si no funciona?-
-Siempre nos quedará Lisboa...-
-Creo que era: "Siempre nos quedará París."-
-Ya, pero las francesas no tienen bigote.-


martes, 7 de febrero de 2012

Los Héroes y su Tumba.

Uno de mis poemas favoritos lo escribió el gran Ernesto Sabato (Sobre Héroes y Tumbas). No es nada especial lo sé, pero como siempre pasa en la poesía me transporta a otro mundo, quizás ya lejano u olvidado donde recuerdo demasiadas sensaciones. Lo divertido del arte poético es que cada cual saca sus propias conclusiones; quizás no tengan nada que ver con las de los demás lectores y, casi con total seguridad, no se acercarán ni a la más mínima parte de lo que quería expresar el autor, pero esa libertad de absorción es lo bello de la lírica.

Este poema es especial porque, a parte de la evidencia de ejemplificarnos un escritor en su estado más crudo, habla de aspiraciones, tal vez sueños lejanos o fogonazos de genialidad no palpables a simple vista; todo esto sumado a vuestras propias impresiones querid@s amig@s, con el peso que eso ya conlleva, se convierte en un potaje de pensamientos que cada cual sazonará a su gusto y libre albedrío. No desesperen, no les estoy dando una clase de poesía para aficionados, ya verán como al final todo cuadra. Y de cuadrados vengo hoy a hablar, con sus líneas de cal bien marcadas y, como decía Chillida, en un espacio bidimensional que se vuelve tridimensional cuando alcanza las porterías, razón de más para que los cancerberos sean los entes más raros del "deporte patrio".

A mi corta edad ya he olvidado muchas cosas, no sé dónde hice mi primera excursión, no recuerdo en qué gasté mis primeros ahorros y olvidé cómo se llamaba aquel peluche; sé que era un oso pero debería tener un nombre, todo tiene un nombre... Pero la primera vez que degusté la dulce sensación de meter un balón entre los tres palos, eso no se me olvida. Recuerdo la jugada, fue larga y enmarañada, a modo del más puro calcio italiano, que sólo los niños pueden superar en su inconsciencia táctica, ya me entienden, todos detrás del balón, un rebote y de repente un inmenso vacío delante, entre mi pie, el balón y la red. Fue jugoso, lleno de absurda incredulidad y quizás, con los años, adornado por mi infantil mentalidad pero fue gol, un golazo...

A partir de esto todo fue rodado, la droga ya había causado su efecto y, pese a que ya conocía los equipos y sus jugadores, fue al practicarlo cuando comprendí la grandeza de este deporte. No vengo a hablar de fanatismos, soy culé al igual que otros merengues, colchoneros o verdiblancos... Todos idolatrábamos a los Guardiola, Raúl, Kiko o Alfonso. Hoy quiero traer del recuerdo el olor a sudor, la llegada a los vestuarios de nuestros equipos infantiles, el intento de creernos vencedores aunque luego nos metieran una docena y el orgullo de ver nuestras rodillas magulladas tras la merecida ducha. Hemos comparado heridas, hemos presumido de trofeos y nos ha dado una rabia inmensa que no nos la pasaran.

Pasaban los años y, es lo triste de la vida, las ilusiones se priorizaban a modo de novi@s, estudios o trabajo, dando paso a pachangas semanales, ratos inesperados o hasta a la sustitución por fríos gimnasios y solitarias sesiones de running. Un@ comprende bien esto cuando se da cuenta que la mayoría de los jugadores a los que idolatra son un par de años menores y, triunfos como los de la Eurocopa o el Mundial, a la larga lo desilusionan por creer haberlo visto todo. Son gestas como la del Mirandés las que nos traen el recuerdo del amor al deporte puro, más aún si la musa del fútbol desea que sea el viejo Athletic, el único que mantiene ciertos cánones clásicos, quien no quiera verse domado por los jugadores rojillos, que tienen más de español medio que de futbolistas.

Hoy se enfrentan dos equipos, uno de Primera que da la sensación de que unos colegas pueden llegar a la élite y, el otro, de Segunda B que da la sensación de que unos colegas pueden jugar en la élite. El resultado a estas alturas es lo de menos y lo demás, las portadas y el oportunismo de animar al pequeño por beneficio propio, es sólo un aliciente de lo que rodea al fútbol, el espectáculo mediático. Pero eso poco importa porque, como a Sabato, no nos avisaron de ello cuando éramos pequeñ@s.


Tàpies (1923-2012)

Poema a Antoni Tàpies.

Tàpies: He recibido tu carta. Muy,
muy agradecido por las postales de Miró.
Ahora ya no me falta ninguna. Creo firmemente
en la sinceridad de tu carta y estoy
muy contento de tu paso. Por fin te has dado cuenta
de hasta qué punto va llena de veneno la serpiente
que aún colea. Tàpies: no aplastarán la tierra
los déspotas. Debemos cambiar -me ha
escrito Cabral-, debemos tener la certeza
de que hay que cambiar. Éste es el primer paso.
Veo que tú, sin embargo, has alcanzado la palanca
del arroyo. Has hecho de un árbol
otro árbol. Los árboles
se enlazan unos a los otros.
Que nada de eso se convierta en letra
muerta, fosforescencia de espíritu libresco.
Sí, Tàpies, aquí abajo todavía
el silencio comanda. La flor
y nata del buen vivir se ha vuelto
un montón de oscuridad cercada con cañas.
Dau al Set continúa siendo la oscura revistilla
representativa tan sólo de nuestras minucias.
Ponç, Puig y yo no queremos respirar más
en estas estrecheces y, ante las respuestas
secas del director, hemos dejado de colaborar. Ya verás,
ya verás los números que salen y los próximos que saldrán.
¡Están llenos de muerte, los desventurados!
Siempre el mismo canto triste acompasado
con el sonido de cascabeles podridos. Sin embargo,
al final, han caído, mortecinos y oscuros, las doce,
y nosotros, como te he dicho, hemos encendido la luz
y hemos ganado la explanada.
Envíame fotografías de los cuadros que pintes.
Creo que trabajas mucho. ¿Sale muy
rabiosa tu pintura? No me lo parece.
París y tú ya debéis ser como hiedra
y tronco. Lo malo es que ya se te va
marchitando la rosa de la beca. Cuando
llegues a Barcelona te parecerá que
te hundes en un pozo profundo, sí,
muy profundo. Aquí los ricos se dan besos
en los guantes mientras los pobres arrastran
el culo risco abajo. El jardín de la gaya
ciencia va lleno de adulacristos. Todo
rumorea de silencio. Todos protestan de ello.
Hoy, uno de mayo, los policías van de cuatro
en cuatro.
En fin,
Tàpies, no quisiera que se me amodorrase el alma
teniendo que llamar con estas frases. Baja, amigo,
y todo nos cogerá brillo en las manos
porque, como ya sabes, el tiempo nos da la razón
a nosotros, que tenemos el mejor vino hirviendo
muy cerca del rescoldo.


Joan Brossa, 1 de mayo de 1951
(Versión de Andrés Sánchez Robayna)


domingo, 5 de febrero de 2012

Reflexiones Falderas. (VI)

El veto de Rusia y China ha escandalizado al mundo pero, cuando son Estados Unidos y los países "aliados" los que interrumpen las cosas, no hay tantas caras largas ni indignación. No apoyo a ninguno, me asquea cómo las vidas de personas inocentes se convierten en cifras y ases en la manga. Ni el púgil militar soviético es tan malo, ni el guapo Rocky es tan bueno. A reflexionar...


sábado, 21 de enero de 2012

¡CAI!

Una tarde como cualquier otra, más bien parecida a esta, hace ya seis lustros que un loco corriente fue bendecido una vez más por la musa y, siempre respetando sus raíces, quizás en alguna añeja peña de un empedrado barrio marinero, escribió en una servilleta, de esas con las que juega el levante en atardeceres como el de hoy, unos versos que quedarían para la memoria de su pueblo:

A Diana que es joven le pica, le pica.
Y Carlos le dice: ¿Te rasco gordita?.
¿Y que me haras por la noche?.
Guays, plais, guais, plais, mais.

¿Esperaban algo más serio, verdad? No es necesaria la lágrima fácil para intentar explicar la grandeza de un lugar, no son necesarios ni piropos ni sermones, que no llegarían ni a la cuarta parte de lo que ya se ha escrito, pues cuando la mayoría pensamos que le hemos dado la vuelta a la noria, el gaditano nos cuenta que hay un tornillo suelto en el eje.

Tantas cosas podría decir yo de Cádiz y de su carnaval que no tengo ni capacidad ni calidad literata para poder explicarlas. Desde niño cogía el transistor a escondidas, y pasaba las noches escuchando a esa gente tan curiosa cantando. Yo, que soy de tierra de trovadores, me quedé boquiabierto al admirar por primera vez el doble sentido de un romancero, mientras apaleaba las rimas en una esquina cualquiera. Yo, que no nací en La Viña, marco el compás de un 3x4 en cualquier sitio que puedo, como si de un mostrador se tratara. Yo, he visto a un señor muy serio y respetable, con sus patillas amarquesadas y su pulcra americana, subirse a un escenario y cantar tanguillos con dos coloretes pintados.

Si hasta sé de tía Norica, de los lavaeros y de un Charlot poeta y payaso a la vez. Pero aún así lo único que me sale de dentro para poder definirlo es aquello de "silencio, silencio, silencio, que esto es Cai, Cai; si no se te levanta el vello, esto es lo que hay..." pues no hay palabras que lo definan mejor. Con el paso de los años, he comprendido que le debo a esa ciudad mucho más de lo que nunca le podré devolver. Por su gente, por su arte, por su ironía y porque he madurado sabiendo degustarla.

Esta noche se abrirá el telón de nuevo y Momo reinará mientras doña Cuaresma se lo permita. Yo seguiré como siempre, con oreja y media atento a lo que se dice, a lo que se critica; a la voz del pueblo que ahora tiene la oportunidad de pasar revista y enrojecer a más de un@. Sin derrotismos, sin menosprecios, con la simple y humilde afición y buen gusto que conjuraron los grandes maestros. Como aquel bendito majareta que una tarde como la de hoy, con su antifaz de hojalata por escudo, cansado de las penurias del que cada día sólo es alguien más, se impuso la tremenda carga de que cada Febrero la cultura de su tierra siguiese viva y, aunque los años se hayan disuelto en el tiempo y la hierbabuena se le secara, su legado sigue vivo y su obra ha hecho un pacto con la eternidad; seguro no existe mejor premio que ese. ¡CAI!



El techo de Sevilla.

Un par de artículos son los que me rondan la cabeza en este mediodía de soleada estampa y frío ambiente. La primera impresión que hoy tengo a bien traer a este blog, es una opinión personal sobre un tema habitante del candilero actual. Se abre el telón de la polémica por la construcción de la Torre de Cajasol, sita en la Isla de la Cartuja. Tras la Expo 92 esta zona quedó abandonada y, sólo con el paso de los años, se le ha dado cierta minúscula relevancia a modo de motor económico local.

Ahora se levanta un monstruo de hormigón que sería utilizado para la apertura de nuevas oficinas y, claro, la historia vuelve a repetirse. "¿Cómo son capaces de erigir una Babel sevillana? La única dueña del techo hispalense es la eterna Giralda y su omnipresente giraldillo, y nada ni nadie puede optar a tal honor." Esto se escucha en las esquinas tertulianas, donde la idiosincrasia rezuma aires de grandeza. Para colmo la Unesco amenaza con quitarle el privilegio de patrimonio histórico de la humanidad, por atentar contra la belleza natural de la capital del Guadalquivir oriental. Me parece triste que se caiga en estos absurdos rodeos a estas alturas. Sevilla necesita hacer lo mismo que se hizo en el pasado, respetar lo antiguo y llamar a la puerta de lo moderno, sólo así seguirá siendo ejemplo y vanguardia.

Cuando el flamenco fue elegido por la Unesco para adornar sus listas de éxitos, de mis manos salió la siguiente frase: "El problema no está en que el flamenco sea o no sea patrimonio de la humanidad, si no en si la humanidad está preparada para aguantar tanto patrimonio", pues eso mismo digo ahora, con todo lo que conlleva. Sevilla seguirá siendo Sevilla, no necesita pertenecer a ningún ranking absurdo si es que se atrevieran a quitarla del medio (cosa que dudo), pero voy un poco más allá, Sevilla será aún más Sevilla con la torre que sin ella, y ese sí es el orgullo patrio que deberían tener los hispalenses. El techo de esta ciudad es bien caro y lo seguirá guardando la Giralda cada atardecer, pero sus fronteras habitan en sus propias ambiciones, no en el criterio de ningún "experto" en ambigüedades.

Colgada en las nubes // Hanging on the clouds

viernes, 13 de enero de 2012

Ciegos.

Siempre me he preguntado cómo sabe un ciego si está despierto o dormido... Puede que la oscuridad sea alivio para el alma incomprendida, es posible que la incomprensión oscurezca las almas de los que podemos ver. ¿Pero quién mira en realidad, el ciego con su corazón o nuestros invidentes corazones? 

Es como cuando piensas que algo te puede hacer daño y aún así lo sigues haciendo, absurdo pero real. Muchas veces hemos amado, muchas más hemos odiado y, pese a palpar la duda de lo que de verdad nos conviene, mantenemos nuestras decisiones quizás más por orgullo propio que por humildad ajena. De lo crudo y humano al razonamiento de andar por casa; sabías que esa bolsa de la compra no iba a aguantar y al final se rompió, sabías que el plástico cedería en el tortuoso trayecto hasta tu casa y ahora tienes el resultado, tus preciadas manzanas rodando por el suelo y tu cómica estampa intentando recogerlas, con la misma efectividad que una de esas máquinas de feria que atrapan peluches con un gancho. 

Quizás el mayor defecto que tenemos las personas es que creemos saberlo todo o mejor dicho, aspiramos a saberlo todo, sin entender que eso no es posible, que quizás el más sabio de todos los sabios es quien comprendió que el conocimiento absoluto no existe. Sólo reconociéndonos como ignorantes, sólo prediciendo lo evidente seremos capaces de ver más allá de nuestras propias fronteras, como ciegos de cerrado horizonte pero de amplias facultades.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Reflexiones Falderas. (V)

Inhumanos 2.O, de redes asociales:

Con esto de las redes sociales las relaciones de amistad se han tenido que reconvertir hasta un nivel antes desconocido. Por ejemplo, si agregas a alguien y no habláis nunca eres "un(a) cotilla que sólo quiere husmear en su vida" y, si agregas a alguien e intentas comentar o interactuar con su perfil virtual, "eres un(a) cotilla que sólo quiere husmear en su vida", así no hay quien acierte. ¿Somos inhumanos 2.0, asociales modernos que molan más en internet que en su monótona vida? Me incluyo el primero y a reflexionar...


martes, 20 de diciembre de 2011

Cuestión de Marcas.

¿Por qué los chicles son cada vez más pequeños? Acabo de meterme uno en la boca y me he dado cuenta de lo abandonado que he tenido el blog esta semana, y es que tras mi enésimo descubrimiento de Twitter no puedo dejar de desperdiciar mi absurda creatividad en 160 caracteres. Por eso vuelvo para hablar de algo importante; ayer estuve en el supermercado como quien va de turismo a Benidorm, que ya hay que tener estómago por cierto, o ser muy admirador de Pajares y Esteso. 

Tras llenar la cesta de las cuatro cosas que necesitaba mis pies no me mandaron hacia la obesa y desganada cajera, parece que las buscan así en cierta cadena de hipermercados, si no que empecé a perderme en el increible laberinto de productos. Dicen que todos tenemos un sexto sentido para ciertos aspectos de la vida, y el mío parece ser fijarme en las cosas más absurdas del día a día, hay quien lo llama pop-art, pero mi madre prefiere definirlo como tontunas o "tira por delante anda".

Y es que no puedo evitar darme cuenta de detalles como que las Coca-colas, con esto de la crisis, vuelven a ser como cuando yo era un cabezón de cuatro años; con esa botella que no hay quien la coja para hacer botellón y la exacta cantidad calculada para que el cliente piense que por calidad-precio es la mejor, aunque después se dé cuenta en casa que no hay gas para tanto líquido, que a la tercera apertura del envase se convierte en café azucarado con componentes cancerígenos.

¿Y qué me dicen de los Bollycaos? Antes el que comía Bollycaos era de buena familia, eran el dulce de la burguesía acomodada; ahora al verlos ahí en la esquina baja de la zona repostera, flácidos y abandonados, sólo se puede pensar en que el tamaño no importa, por respeto al que fue y ya no es. Los Tigretones desaparecieron y ahora el dulce más mediático son los Dorayakis, el pastel de Doraemon, maldito gato cabezón. Yo siempre fui de Huesitos, ese clásico, imperturbable al paso del tiempo es como el Paul Newman chocolateado, todo un gentleman de la gula humana.

Otro gran duelo siempre ha existido entre Nutrexpa y Ferrero, o lo que es lo mismo Nocilla y Nutella; la primera mantuvo su reinado hasta mediados de los noventa, mientras que la segunda es como el cuñado que no te cae bien, pero que sabes que es mejor persona de lo que tú serás nunca. Ahora ambas se han empeñado en vendernos que pueden formar parte de un desayuno equilibrado, supongo que se refieren a que a los gorditos siempre ha sido más difícil tirarlos al suelo.

Las marcas siempre fueron marcas, por mucho que se impongan las llamadas blancas, hay cosas que no cambian. Quien es de Conejo, lo es para toda la vida; eso me pasa a mí con la Central Lechera Asturiana, siempre he dicho que para la leche hay que ser pijo porque de lo que se come se cría. En fin ya termino, tengo que levantarme hasta la chaqueta para coger otro chicle, y es que en el cuarto de hora que he tardado en escribir este artículo ya me sabe a goma quemada, debe ser que el señor Smint pensaba que debían durar lo mismo que sus caramelos...



martes, 13 de diciembre de 2011

Reflexiones Falderas. (IV)

La reflexión faldera más existencialista que voy a escribir nunca:

Para colmo de este amarillento martes, el reloj acaba de dar las 14 y me he dado cuenta que hoy es 13 del 12 del 11. ¿Es la cuenta atrás para el fin del mundo? ¿Al apocalipsis hay que llevar muda? A reflexionar..


martes, 6 de diciembre de 2011

Hoy ya no duermo...

Hoy ya no duermo, los nervios siempre me hacen optar por pasar una noche en vela, es preferible a estar dando vueltas en la cama. Y es que dentro de un "ratico" salgo para Turre, para mi Almería, para sus vicios y sus virtudes. Dentro de nada cojo mi maleta una vez más, cerraré la puerta con cuidado para que no se despierte mi hermana y aspiraré, por última vez esta semana, el tierno olor del barrio que es mi segundo hogar. Pero como lo mío, como mi gente, como sus cosas, como Mojácar ahí arriba siempre en guardia y como el perfume a Noviembre que sale de nuestras chimeneas, que me perdonen, pero como eso nada. Yo sé que a muchos esto les sonará casi ridículo, ¿qué tiene un pueblo en la esquina de un país comparado con una gran capital en el centro de una nación? Nada... pero yo me conformo con eso, pues prefiero sentir a padecer y me siento más de allí que de ningún otro sitio en este mundo. De sus calles, de sus plazas, de sus piedras, de los niños jugando en ellas, de la tranquilidad por tradición... Hoy ya no duermo, prefiero soñar en el tren que ya he llegado a mi casa.


Reflexiones Falderas. (III)

Tercera Reflexión Faldera: Siempre le importa más la mosca al mojón que el mojón a la mosca...

¿Por qué cuando escribo sobre temas polémicos como el terorrismo, la desigualdad o las injusticias sociales casi nadie comenta nada, y cuando comento que han escrito algo en el facebook del Ayuntamiento de Turre esto se convierte en un hervidero? A reflexionar...


domingo, 4 de diciembre de 2011

Fracaso.

El arte en todas sus ricas variedades tiene papeleras, donde sufrir o disfrutar lo sobresaliente de destruir lo creado. Un fracaso más entre otros tantos.


FRACASO

 Migajas de papel mate,
carboncillo desgastado.
Dedos sucios por costumbre,
mil lienzos inacabados....

Aguja, pincel del sastre,
ya platean tus bordados
de trasnochada herrumbre,
son descosidos frustrados...

Quejío, hilo del cante,
eres susurro gritado.
Buscando subir la cumbre
del aplauso abandonado...

Tinta, la voz del poeta,
rimarás tu pecado,
por esconderte en la nube
del eterno fracasado...


jueves, 1 de diciembre de 2011

Escrito en un suspiro...

Fotografía de Pollobarba
Asomado a la dejadez, respeto por costumbre visitar el Limbo, pensándome en duelo con el silencio. Con las piernas cruzadas, quizás apoyado a cualquier saliente, sostienen mis manos algún frasco lleno de reflexiones, como mantiene mi ensimismada mente un pulso más que perdido con la meditación. Es entonces y no por regla general, cuando la lucidez abre una cremallera en mi torso y me deja salir al exterior, desnudo y puro. Me observo en tercera persona cual Velázquez ameninado, con la mirada perdida y la expresión distorsionada. Brilla la escena delante de mis narices y esa luz me bloquea a la par que empuja, pues no es la contradicción otra cosa que el leve empujón necesario hacia el imponente precipicio de la creatividad. Quizás sea una puerta por abrir, un interruptor por encender o una simple mota de polvo que es sorprendida y avergonzada en un inesperado claroscuro, pero supongo que la única manera de definir la inspiración es teniéndola, y eso dura un suspiro...

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Taxímetro


Los días cada vez son más grises, a la par que las sensaciones se vuelven más profundas. Mientras baja por el zurcido sendero que lo lleva hasta la playa, intenta recordar desde cuándo acostumbra pasear allí por las mañanas. No es capaz, es una de esas cosas que aunque sabes que no han estado ahí siempre, parece que nunca han dejado de pertenecerte. En el instante en que vislumbra el inicio de la arena, anuda las deportivas entre sí y las porta con dejadez hasta la orilla. Conoce el sitio y aún tendrá que esquivar amenazantes guijarrillos que la suelen tomar con la planta de sus pies, pero no puede traicionar a su instinto salvaje con unas chanclas de goma industriales, sería hasta triste defenderse de un poco de dolor natural armado con comodidades evolutivas.

Hoy hace frío, los meses de calor se consumieron hace mucho y una tierna neblina acuna el horizonte diluyéndose en la orilla, provocando una ceguera orientativa. Esa porción de costa es larga, casi eterna, y la evocación de sentirse en un desierto solitario, casi universo paralelo, es más que latente. Sus poros ya protestan el apresurado cambio de humedad, su olfato saborea el salobre y sus pies transpiran granos de arena como si de sudor se tratara. Siempre se sienta a pocos metros del agua, justo en la frontera donde el marrón pálido se pierde para tornar en oscuro. Antes aprovechaba para encender un cigarrillo en esa posición, con el tiempo pasó a liarlos en un ritual más pausado y ahora, pese a haber logrado destronar ese vicio, sigue manteniendo la pauta de adoptar la misma postura reflexiva, asomado al balcón abismal entre lo cotidiano y lo obsoleto.

"Somos animales de costumbres", piensa mientras observa las imperfecciones de sus manos, "tengo que cortarme las uñas". Entonces adapta los dedos a la comisura de sus labios, como si de un autómata se tratara, y silba con fuerza esperando la reacción de su compañero. Él llegó bastante antes a la playa, las cuatro patas peludas le permiten satisfacer su impaciencia. Correteaba tranquilo por los alrededores, sabedor del aburrido ritual de su dueño, y ahora, tras escuchar la frecuencia del silbido, vuelve con la lengua colgando, con esa cara de felicidad tan característica de la libertad, del desconocimiento de temas banales y problemas existenciales. Lo que nos diferencia de los animales es que ellos no se flagelan en ambigüedades ni paradojas.

Nunca le suele hablar, aprendió que el lenguaje más efectivo son los gestos y las miradas. Intentó probarlo con las personas, en su retraída forma de ver las cosas, pero nunca funcionó. Por eso ama a ese ser, como nunca lo haría con nadie, por el nivel de complicidad que han conseguido ambos. Sabe que ya está mayor, que un día se marchará para siempre, pero no deja de verlo como una anécdota transcendental en su camino. Mientras el perro intenta llamar su atención se hace el interesante, y hasta que no le ladra con las piernas delanteras estiradas nunca mueve ni un músculo. "Esa es la señal, es hora de andar", se dice levantando todo su cuerpo con ayuda de sus brazos, sus manos se llenan de polvo y su mente de emociones.

Deja las llaves de casa dentro de las zapatillas, olvidadas hasta que regrese, "no pasa nadie por aquí a estas horas y en esta época, y si lo hiciese ni se fijaría en las viejas deportivas, aunque hay gente para todo". Le gusta el efecto que le produce el agua en los pies, por eso siempre anda por la orilla y después de una considerable distancia se para y mira hacia atrás, comprobando sus progresos. Entonces recuerda aquellas jornadas de verano, cuando bajaba junto con su familia y sus vecinos, en vacaciones para tostar sus pieles. Cuando era más pequeño solía participar en los juegos de los demás niños, pero con el tiempo se volvió más introvertido, casi tanto como orgulloso, cosas de la pubertad.

Tiene memorizado a aquel señor como si lo tuviera delante, forjó una amistad estival con su padre que se repetía año tras año, llegaron a telefonearse para coincidir en sus fechas. Era grueso, alto y lucía un bigote estalinista de iguales dimensiones, y al verlo en bañador con el torso peludo encumbrando la barriga enrojecida, le evocaba a una morsa en su infantil imaginación. De maneras campechanas, era ese tipo de persona por la que un niño chico se escondería tras las piernas de su madre, mitad atemorizado y mitad avergonzado. Fue el primero que le habló como se le habla a un adulto, a un hombre. De aquel verano de sus 14 primaveras rememora ya pocas cosas, pero aquella conversación jamás se le olvidará.

-¿Qué haces ahí parado? ¿No juegas con los demás?- Le dijo con los brazos en jarra y el mostacho empapado por un reciente baño.
-Prefiero mirar.- Respondió con cierta dejadez poco amistosa.
-Voy a dar un paseo, si te apetece puedes venir. Tu padre dice que está cansado.- Insistió con una sonrisa que enseñaba un piano por dientes.
-Bueno...
-Venga pues vamos, no me gusta andar solo. Llegamos hasta la piedra y volvemos.- Casi le disloca un brazo al agarrarlo para que se levantara. Mientras se alejaban no podía dejar de mirar al suelo aguantando el absurdo monólogo. Poco le importaban las anécdotas de la mili, si el Deportivo debía haber ganado la liga o el nuevo Tour de Induráin...

-¡Chaval que estás en Babia! Te he preguntado qué tienes pensado hacer en el futuro.- Le dijo, arrugando el ceño por el sol de lado que ya apretaba.
-Ah... pues... ganar dinero supongo.
-¡Sajodío! Como si eso fuera fácil... Oye si descubres la manera me lo dices, así saco a mi Chari de la escuela que los niños la llevan loca, y yo me compro un Mercedes por taxi.- Bromeaba mientras abría el mondadientes que había cogido en el desayuno.
-Estudiaré, creo que Derecho... Seré juez, ganaré mucho dinero, tendré una casa grande y un coche caro. Yo no me voy a arrastrar, me da igual la gente, todo el mundo es cruel así que es mejor pasar del tema, no sé si me entiende, ir cada uno a lo suyo, así son las cosas.- Soltó sin casi darse cuenta, como si de rabia contenida se tratara y, conforme iba avanzando en su retahíla, era como si otra persona fuese la que hablaba. Cambió el semblante de su contertulio y bajaron la marcha.

-Date la vuelta, mira el suelo.
-¿Qué?- Preguntó confundido.
-¿Qué ves?
-Mis huellas, supongo.
-¿Sólo?
-¿Qué quiere que vea?
-Fíjate con cuidado, es tu rastro. Algunas, las más distantes, quedan ahí y otras se las lleva el mar... Primero las emborrona, luego las diluye y al final las consume, nunca han existido. Eso es la vida.
-No entiendo.
-Pues que siempre tengas esto en cuenta. Por mucho que quieras hacer algo, por mucho que intentes marcar huella, la vida seguirá ocurriendo aunque te empeñes en lo contrario.
-¿Entonces no es bueno tener aspiraciones? Lo siento pero me parece absurdo.
-Claro que sí, soñar no tiene nada de malo. Pero para eso hay que pisar sabiendo.- Respondió esperando una pregunta.
-¿Sabiendo el qué?
-Que quizás algún día cambien nuestros planes, bien porque decidimos pisar en otro sitio o porque es nuestra vida la que los borra. No podemos hacer nada y, por mucho que aspiremos o por mucho que queramos, nunca hay que olvidar que las cosas más sencillas son las que suelen aguantar las oleadas.
-Ahora sí que no me entero...
-La familia, los amigos, el amor, los miedos, el fracaso... Cuanto menos creemos que pesa algo, siempre es lo que más cuenta. Pero esa es otra historia chaval, con el tiempo lo entenderás. Volvamos que tengo ganas de un trozo de tortilla y unas aceitunas, ¿hay algo más sencillo que eso?- Y esa cuestión quedó en el aire para siempre, le guiñó el ojo, se colocó el palillo y volvieron sin más.

Desde entonces, sólo le quedó en claro que los taxistas son los filósofos del futuro. No sabe si de verdad comprendió a ese hombre o si aún hoy, con el peso de los años, ha llegado siquiera a saborear el verdadero cuerpo de esas palabras. Nunca llegó a ser juez aunque sí ha cumplido alguno de sus sueños, pero con seguridad fue la arrogancia de la adolescencia, la que lo llevó a no vislumbrar ni un ápice de lo dicho, y quizás lo ayudaron sus costumbres a alcanzar la madurez. Deben de ser esos pequeños detalles los que nadie valora por haberlos convertido en monótonos, los que escapan a la percepción de cualquiera. Como los sonidos que sí es capaz de escuchar su perro, un sumiso animal, y en cambio él, poderoso hombre, ni los advierte en su ignorancia. "¿Cuál será la primera vez que vine aquí solo, una mañana?"



sábado, 26 de noviembre de 2011

Reflexiones Falderas. (II)

Segunda entrega de la sección más vendida en chinos y gasolineras, Reflexiones Falderas. Una cerilla es un mínimo palito inofensivo que, mientras se consume, puede quemarte si te descuidas...

¿Debería el señor Botín pedir perdón por la crisis a la sociedad española, como representante del mayor banco nacional? ¿Debería hacerlo en el Comité Federal del PSOE? ¿Debería el PSOE pedirle perdón a él? ¿Es Alfredo Sáenz un mártir del capitalismo? ¿Es el señor Botín el Ciudadano Kane de España?

Los poderes nunca fueron independientes y las ideologías se consumen como las cerillas. Es el sistema que se ha creado entre una sociedad de adormilados y un par de avispados, pero el pueblo mientras tanto se sigue quemando. A reflexionar...

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Reflexiones Falderas. (I)

Durante toda mi vida he escuchado a mi alrededor que debería anotar todas las tonterías que me pasan por la cabeza al cabo del día. Y haciendo caso a mis simpátic@s consejer@s abro nueva sección en este nuestro blog. Como cada vez tiene más afluencia se merece un lavado de cara, y el primer paso es una sección con numericos romanos al final, que eso le da caché a la cosa y queda ni más de bonico. Reflexiones Falderas viene de la evidencia de que un perro, por pequeño que sea, puede hacerte pensar durante un segundo, si debes cruzar la calle cabizbaj@ o enfrentarte a ese miedo infantil que le tienes a los dichosos chuchos. Comenzamos.

¿Por qué hoy las editoriales de casi todos los periódicos defienden la NECESARIA lucha por la libertad, la igualdad y la democracia en Egipto, y cuando esto pasa en España hablan de perroflautas antisistema, si es que llegan a dignarse a comentarlo? Ale, a reflexionar.


Manifestante en El Cairo. (Diario El Mundo)
 
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