martes, 14 de febrero de 2012

Terapia de Amor.


La jornada había sido larga en el viejo edificio del 14 Rúe del Percebe, donde la consulta privada del psicoanalista más reputado de toda la ciudad hacía las veces de vertedero intimista, frontón imaginado donde escupir toda preocupación incompatible con la conciencia. La habitación, en un ambiente sepia provocado por los interruptores con regulador de intensidad, estaba sumida en la misma calma que tienen todos los finales de jornada laboral. Tras recoger unos papeles, el licenciado se disponía a sacar una botella de vino blanco y dos vasos, escondidos a la curiosa vista de sus pacientes; escuchó la puerta sabedor de la llegada de su atractiva recepcionista, con la que compartiría algo del cariño que ya no encontraba bajo las faldas de su esposa. Pero esta vez no estaba sola, un intento de hombre, rubio y de estatura tan pequeña como la tesitura de unos timbales, esperaba en la penumbra con cara de extrema falta de amor por sí mismo y su gusto por las gafas de pasta.

-Ha llegado un paciente de última hora, Valentín Cupido Fernández.

-Parece grave, que pase.

La nerviosa figura se acercó hacia el centro de la habitación sin sacar sus manos de los bolsillos del pantalón y paseando un caramelo, quizás de miel, dentro de su boca.

-El Fernández no le pega mucho al resto de su nombre.

-Mi abuela materna enviudó siete veces, por causas ya prescritas.

-Interesante, tengo algo de prisa...

-Perdone que le moleste a estas horas doctor.

-Tranquilo, le cobraré el doble.

-Es un alivio.

-Póngase cómodo en ese sofá.

-¿Puedo quitarme los zapatos?

-Y las gafas si quiere. ¿Qué le preocupa?

-Todo empezó hace bastante tiempo, doctor. Pronto se convirtió en un constante azote que no salía de mi cabeza y, estos últimos días ya ni duermo; he perdido el apetito, sólo escucho canciones de Barry White y hasta estuve dos días sin hacer la colada, está siendo muy duro.

-Continúe, explíquese hombre.

-Pues verá, yo me dedico a una de las industrias más poderosas, la seducción.

-Nadie lo diría.

-Antes era más fácil enamorarse, ya sabe, no había televisores, la gente hablaba al llegar a casa con sus compañeros y se mantenía viva la llama más tiempo. Pero ahora, a parte de que hay parejas que rozan la treintena viviendo con sus padres, las cosas no me van igual, ya no consigo la efectividad de antaño y no sé si es que me estoy haciendo viejo o que perdí el atractivo, el gusto por lo romántico.

-¿Ha intentado informarse? Ya sabe, verse reflejado en otros casos, comparar...

-Es lo primero que hice y en qué mala hora, doctor... Consulté foros de Internet, blogs especializados, prensa rosa, amarilla y de todos los colores... Lo veo todo negro, cuando miro a la gente como lo estoy mirando a usted ahora mismo, les imagino unos cuernos virtuales encima de sus cabezas.

-Vaya, eso es interesante aunque no me sorprendería lo contrario.

-¿Voy a necesitar mucha terapia doctor?

-Dudo mucho que este caso corresponda a mi campo.

-¿Pero conoce el diagnóstico?

-Usted sólo padece una rotura de corazón.

-¿Y eso tiene cura?


GAME LOVER.


jueves, 9 de febrero de 2012

Episodios Empáticos Nacionales.



Hoy mi primo, ahorrándome un soporífero panfleto político para el blog y quizás en un ataque de genialidad, ha escrito esto en Facebook:
"¿Que los franceses nos tienen envidia? ¿De qué? ¿De los 5.000.000 de parados? ¿De una tasa de desempleo juvenil de más del 50%? ¿O de los salarios de mierda? ¿O de la jubilación a los 67? ¿O de los recortes en el estado de bienestar? ¿O puede que de nuestros casos de corrupción que se destapan a diario?"
Como sé que no me va a cobrar derechos de autor lo pongo aquí, que para eso es mi primo y lleva toda la vida riéndose de mí cuando quiere, sin que yo reciba ningún ingreso en mi cuenta corriente ni queja alguna salga de mi boca. Bromas familiares que no le importan a nadie a parte propongo un ejercicio de empatía, que quizás sirva de cura de humildad para el público en general, y de suculenta dosis irónica para mi ego en particular, todo hay que decirlo. 
Pongamos que aquí, debajo de los Pirineos donde sale el sol por Antequera, se organizaran grandes eventos deportivos cada año (con todos mis respetos al ajedrez); quizás una vuelta en monopatín por el ancho y basto páramo castellano o el torneo de pimpón más característico del globo, si no el más importante. Pongamos que nosotros inventáramos el campeonato europeo de brisca y que nuestro patrio carácter, llevado al tópico, se basara en elegancia, buena cocina y un gusto gigantesco por la cultura. Por último, pongamos que de repente sin que nadie nos avisara, llegaran Astérix y Obélix con sus trenzas largas y le ganaran a Mortadelo y Filemón en todo lo antes comentado... 
-¡Esto es intolerable! ¡Aquí hay pócima mágica escondida!-
-Hay que hacer algo y sabemos lo que es, les vamos a dar donde más les duele. Ellos, que ahora son más guapos, más listos y preparan mejor la paella se van a enterar de lo que vale un peigne. Saquemos nuestra mejor arma, usemos su falta de humor. No saben reírse de sí mismos, nunca han sabido y en eso nosotros somos los mejores por naturaleza.-
-¿Y cómo lo hacemos?-
-Ya lo hicimos. Salid a las calles y resucitad a la Pepa, es simple, sólo hay que ponerle el casco de Gila y buscar el número de teléfono de la Bastilla.-
-¿Y si no funciona?-
-Siempre nos quedará Lisboa...-
-Creo que era: "Siempre nos quedará París."-
-Ya, pero las francesas no tienen bigote.-


martes, 7 de febrero de 2012

Los Héroes y su Tumba.

Uno de mis poemas favoritos lo escribió el gran Ernesto Sabato (Sobre Héroes y Tumbas). No es nada especial lo sé, pero como siempre pasa en la poesía me transporta a otro mundo, quizás ya lejano u olvidado donde recuerdo demasiadas sensaciones. Lo divertido del arte poético es que cada cual saca sus propias conclusiones; quizás no tengan nada que ver con las de los demás lectores y, casi con total seguridad, no se acercarán ni a la más mínima parte de lo que quería expresar el autor, pero esa libertad de absorción es lo bello de la lírica.

Este poema es especial porque, a parte de la evidencia de ejemplificarnos un escritor en su estado más crudo, habla de aspiraciones, tal vez sueños lejanos o fogonazos de genialidad no palpables a simple vista; todo esto sumado a vuestras propias impresiones querid@s amig@s, con el peso que eso ya conlleva, se convierte en un potaje de pensamientos que cada cual sazonará a su gusto y libre albedrío. No desesperen, no les estoy dando una clase de poesía para aficionados, ya verán como al final todo cuadra. Y de cuadrados vengo hoy a hablar, con sus líneas de cal bien marcadas y, como decía Chillida, en un espacio bidimensional que se vuelve tridimensional cuando alcanza las porterías, razón de más para que los cancerberos sean los entes más raros del "deporte patrio".

A mi corta edad ya he olvidado muchas cosas, no sé dónde hice mi primera excursión, no recuerdo en qué gasté mis primeros ahorros y olvidé cómo se llamaba aquel peluche; sé que era un oso pero debería tener un nombre, todo tiene un nombre... Pero la primera vez que degusté la dulce sensación de meter un balón entre los tres palos, eso no se me olvida. Recuerdo la jugada, fue larga y enmarañada, a modo del más puro calcio italiano, que sólo los niños pueden superar en su inconsciencia táctica, ya me entienden, todos detrás del balón, un rebote y de repente un inmenso vacío delante, entre mi pie, el balón y la red. Fue jugoso, lleno de absurda incredulidad y quizás, con los años, adornado por mi infantil mentalidad pero fue gol, un golazo...

A partir de esto todo fue rodado, la droga ya había causado su efecto y, pese a que ya conocía los equipos y sus jugadores, fue al practicarlo cuando comprendí la grandeza de este deporte. No vengo a hablar de fanatismos, soy culé al igual que otros merengues, colchoneros o verdiblancos... Todos idolatrábamos a los Guardiola, Raúl, Kiko o Alfonso. Hoy quiero traer del recuerdo el olor a sudor, la llegada a los vestuarios de nuestros equipos infantiles, el intento de creernos vencedores aunque luego nos metieran una docena y el orgullo de ver nuestras rodillas magulladas tras la merecida ducha. Hemos comparado heridas, hemos presumido de trofeos y nos ha dado una rabia inmensa que no nos la pasaran.

Pasaban los años y, es lo triste de la vida, las ilusiones se priorizaban a modo de novi@s, estudios o trabajo, dando paso a pachangas semanales, ratos inesperados o hasta a la sustitución por fríos gimnasios y solitarias sesiones de running. Un@ comprende bien esto cuando se da cuenta que la mayoría de los jugadores a los que idolatra son un par de años menores y, triunfos como los de la Eurocopa o el Mundial, a la larga lo desilusionan por creer haberlo visto todo. Son gestas como la del Mirandés las que nos traen el recuerdo del amor al deporte puro, más aún si la musa del fútbol desea que sea el viejo Athletic, el único que mantiene ciertos cánones clásicos, quien no quiera verse domado por los jugadores rojillos, que tienen más de español medio que de futbolistas.

Hoy se enfrentan dos equipos, uno de Primera que da la sensación de que unos colegas pueden llegar a la élite y, el otro, de Segunda B que da la sensación de que unos colegas pueden jugar en la élite. El resultado a estas alturas es lo de menos y lo demás, las portadas y el oportunismo de animar al pequeño por beneficio propio, es sólo un aliciente de lo que rodea al fútbol, el espectáculo mediático. Pero eso poco importa porque, como a Sabato, no nos avisaron de ello cuando éramos pequeñ@s.


Tàpies (1923-2012)

Poema a Antoni Tàpies.

Tàpies: He recibido tu carta. Muy,
muy agradecido por las postales de Miró.
Ahora ya no me falta ninguna. Creo firmemente
en la sinceridad de tu carta y estoy
muy contento de tu paso. Por fin te has dado cuenta
de hasta qué punto va llena de veneno la serpiente
que aún colea. Tàpies: no aplastarán la tierra
los déspotas. Debemos cambiar -me ha
escrito Cabral-, debemos tener la certeza
de que hay que cambiar. Éste es el primer paso.
Veo que tú, sin embargo, has alcanzado la palanca
del arroyo. Has hecho de un árbol
otro árbol. Los árboles
se enlazan unos a los otros.
Que nada de eso se convierta en letra
muerta, fosforescencia de espíritu libresco.
Sí, Tàpies, aquí abajo todavía
el silencio comanda. La flor
y nata del buen vivir se ha vuelto
un montón de oscuridad cercada con cañas.
Dau al Set continúa siendo la oscura revistilla
representativa tan sólo de nuestras minucias.
Ponç, Puig y yo no queremos respirar más
en estas estrecheces y, ante las respuestas
secas del director, hemos dejado de colaborar. Ya verás,
ya verás los números que salen y los próximos que saldrán.
¡Están llenos de muerte, los desventurados!
Siempre el mismo canto triste acompasado
con el sonido de cascabeles podridos. Sin embargo,
al final, han caído, mortecinos y oscuros, las doce,
y nosotros, como te he dicho, hemos encendido la luz
y hemos ganado la explanada.
Envíame fotografías de los cuadros que pintes.
Creo que trabajas mucho. ¿Sale muy
rabiosa tu pintura? No me lo parece.
París y tú ya debéis ser como hiedra
y tronco. Lo malo es que ya se te va
marchitando la rosa de la beca. Cuando
llegues a Barcelona te parecerá que
te hundes en un pozo profundo, sí,
muy profundo. Aquí los ricos se dan besos
en los guantes mientras los pobres arrastran
el culo risco abajo. El jardín de la gaya
ciencia va lleno de adulacristos. Todo
rumorea de silencio. Todos protestan de ello.
Hoy, uno de mayo, los policías van de cuatro
en cuatro.
En fin,
Tàpies, no quisiera que se me amodorrase el alma
teniendo que llamar con estas frases. Baja, amigo,
y todo nos cogerá brillo en las manos
porque, como ya sabes, el tiempo nos da la razón
a nosotros, que tenemos el mejor vino hirviendo
muy cerca del rescoldo.


Joan Brossa, 1 de mayo de 1951
(Versión de Andrés Sánchez Robayna)


domingo, 5 de febrero de 2012

Reflexiones Falderas. (VI)

El veto de Rusia y China ha escandalizado al mundo pero, cuando son Estados Unidos y los países "aliados" los que interrumpen las cosas, no hay tantas caras largas ni indignación. No apoyo a ninguno, me asquea cómo las vidas de personas inocentes se convierten en cifras y ases en la manga. Ni el púgil militar soviético es tan malo, ni el guapo Rocky es tan bueno. A reflexionar...


 
Paperblog Territorio ñ Licencia de Creative Commons
Blog I love Turre by GAG is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.